La neurociencia ha demostrado que, si bien el cerebro humano es plástico y aprendemos durante toda la vida, es especialmente durante los primeros años del niño en donde las experiencias permiten captar más información y desarrollar decodificaciones que impactarán hasta nuestra adultez. De ahí la importancia de contar con un espacio adecuado de estimulación en distintos ámbitos (desarrollo del lenguaje, de lo socioemocional, matemático, artístico y visual) haciendo la diferencia en el crecimiento integral de los niños. Por tanto, el espacio y las actividades que se generan en el jardín infantil abren a nuestros hijos múltiples posibilidades de desarrollo.